Hay que ser activos ¡en todos los sentidos!

Sabemos de sobra que tanto la actividad física como una alimentación equilibrada, adecuada y completa, son básicas para llevar un estilo de vida saludable. El concepto de salud ha ido cambiando con el tiempo y hoy en día, salud no solamente significa “falta de enfermedad” sino un equilibrio y estado de bienestar bio-psico-social. Generalmente, al hablar de salud, nos concentramos en lo que es físico y más evidente  y no solemos estar plenamente conscientes de nuestras emociones y del impacto que tienen sobre nuestros hábitos y nuestro comportamiento. Sin embargo, de alguna manera sabemos que las emociones están vinculadas al comportamiento alimentario y con mucha  frecuencia escuchamos o incluso decimos frases como: “yo como mucho por ansiedad” o “cuando estoy deprimido como más”. Pero pareciera que lo decimos como si creyésemos que es algo que no  podemos cambiar, que es así y que tenemos que acostumbrarnos a ello. La buena noticia es que si tenemos una actitud proactiva en nuestros procesos de pensar y detectamos aquello que nos hace sentir ansiosos, podemos también tomar el mando de nuestro comportamiento y evitar que las emociones que nos genera nuestra forma de interpretar las situaciones, afecte nuestro estilo de vida alimentario.

 Las emociones tienen importantes funciones de adaptación y gracias a ellas hemos evolucionado como especie. Pero además, tienen muchas otras funciones como prepararnos para reaccionar ante  circunstancias determinadas, motivarnos a hacer distintas cosas,  comunicarnos con las personas que están a nuestro alrededor, determinar nuestro comportamiento, etc. La experiencia emocional puede ser de placer o displacer, puede provocarnos activación o relajación a nivel fisiológico y podemos percibir que tenemos control sobre ella o no.

 La teoría tridimensional de las emociones dice que tenemos tres sistemas o formas de responder ante las mismas. Por un lado está el sistema cognitivo (lo que pensamos), por otro lado el sistema fisiológico (lo que sentimos y experimentamos físicamente) y por último el sistema motor (lo que hacemos). Por ejemplo, la ansiedad y el miedo son emociones que tenemos cuando detectamos que hay algún peligro o cuando interpretamos una situación como amenazante. Cuando objetivamente existe un peligro y nuestra seguridad se ve amenazada estas emociones nos permiten responder a través de los 3 sistemas para enfrentarlo. Sin embargo muchas veces sucede que, aunque no exista una amenaza real, nuestra respuesta emocional es excesiva ante una circunstancia determinada provocándonos sensaciones negativas, activación física importante y la sensación de no tener control sobre lo que experimentamos. Esto, puede llevar a algunas personas a responder con comportamientos como fumar, comer o beber en exceso.

 Existen distintas técnicas para controlar los sistemas de respuesta que tenemos ante ciertas emociones. Sin embargo, es importante que sepamos que para aprenderlas, necesitamos mantenernos activos y constantes en nuestros procesos emocionales y de pensamiento . 

 En ocasiones nos sentimos ansiosos y no podemos asociar esa ansiedad a una situación determinada. Es posible que esto se deba a que estamos interpretando, sin darnos cuenta, alguna situación como una amenaza. Frecuentemente pensamos con tal rapidez que no somos concientes de ello y nos resulta difícil identificarlo. Esos pensamientos, que no se ajustan por completo a la realidad nos generan emociones negativas; a estos pensamientos los conocemos como pensamientos irracionales. Existen algunas  técnicas cognitivas, mediante las que  se trabaja precisamente con la identificación de  esos pensamientos (automáticos e irracionales), seguido de un cuestionamiento y/o replanteamiento de los mismos para finalmente generar pensamientos alternativos para interpretar la situación desde otra perspectiva o de manera mas ajustada.

 Por otro lado, existen muchas técnicas de relajación que nos ayudan a disminuir los síntomas fisiológicos  de nuestras emociones. La respiración completa, por simple que parezca, es una técnica de relajación muy efectiva. Es el tipo de respiración que se utiliza en el yoga y tiene efectos muy positivos sobre la activación fisiológica. Además, lograr reducir la activación física, tiene también un importante efecto en nuestros pensamientos y en nuestra conducta. Aunque parezca irónico, la activación fisiológica producida por emociones, puede hacer que aumente la negatividad y/o la intensidad emocional. Por ejemplo, ante una situación como la de hablar en público, muchos de nosotros reaccionamos con síntomas típicos de ansiedad tales como sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca, rubor, etc.  El percibir que no tenemos control sobre esos síntomas, o que no son normales, hace que nuestra ansiedad aumente y nuestros síntomas también, pero si a través de alguna técnica de relajación aminoráramos esas sensaciones, podríamos enfrentarnos a la situación de una mejor manera.

 Además de la respiración , existen muchas otras técnicas de relajación como la relajación muscular progresiva en la que a través de la tensión-distensión de los músculos se obtienen sensaciones de profunda relajación. Hay que buscar la técnica que vaya mejor con nosotros y practicarla para poder llevarla a cabo en los momentos en los que nos hace falta.

 Cuando logramos cambios en nuestra respuesta cognitiva y fisiológica, la respuesta motora se modifica ya que nuestra interpretación de las cosas es , muy probablemente, mas ajustada y adaptativa, sin embargo también existen técnicas para controlar nuestra respuesta conductual. Una muy sencilla  es el control de estímulos externos. En el caso de comer por ansiedad, por ejemplo, si voy al supermercado antes de haber comido, muy probablemente “coma con los ojos” y meta al carrito de la compra lo que más me apetezca en un momento con hambre (seguramente productos con alto contenido de grasa y energía). En cambio, si planifico las comidas de la semana y compro siguiendo una lista, evito tener en casa alimentos que suelo comer en los momentos de ansiedad.

En conclusión, es muy importante que sepamos que nosotros podemos tener el control de nuestro comportamiento y de nuestra forma de interpretar las cosas que nos pasan, pero para esto, debemos de ser concientes que los cambios en nuestros hábitos de vida y de pensamiento requieren de trabajo. Muchos medios e información que recibimos nos dan el mensaje de obtener resultados sin mucho esfuerzo. La realidad, es que modificar nuestro comportamiento y mantenerlo es un trabajo que nunca termina.  Aunque parezca difícil, si aprendemos a identificar y controlar nuestras emociones, probablemente nos demos cuenta de que comernos una bolsa de galletas o un bollo como respuesta a una emoción, no nos acerca a ninguna solución .

Sobre nutrición Deja un comentario

MITOS Y VERDADES SOBRE EL HUEVO

A lo largo de la historia el huevo ha estado rodeado de una serie de creencias que a menudo no se ajustan a la realidad. A continuación vamos a hablar de la composición nutricional del huevo, y de los mitos y verdades que existen alrededor de este curioso alimento.

El huevo contiene una alta densidad de nutrientes, esto quiere decir que en pocas calorías nos aporta elevados beneficios nutricionales. Concretamente un huevo de tamaño mediano contiene solo unas 80-90 calorías y es una fuente excepcional de:

- Proteínas de alto valor biológico, que contienen la mayoría de los aminoácidos esenciales en proporciones adecuadas y, por tanto, nuestro cuerpo podrá utilizarlas de forma eficaz para transformarlas en músculo.

-Vitaminas hidrosolubles, especialmente B1, B3, B12, ácido fólico y biotina. Las dos últimas son de especial importancia en embarazadas porque facilitan el correcto desarrollo del sistema nervioso central del embrión.

-Vitaminas liposolubles, destacando A, E y D.

-Minerales, principalmente potasio, selenio, fósforo y hierro.

-Carotenoides, concretamente luteína y zeaxantina, que son pigmentos que dan el color amarillo a la yema y que están relacionados con  la prevención de cataratas y ceguera. Además algunos estudios han demostrado que estos componentes podrían tener un papel protector en algunos tipos de cáncer (mama y pulmón).

EL HUEVO Y EL COLESTEROL

Durante años, diversos organismos oficiales relacionados con la salud  han restringido el consumo de huevo (concretamente de la yema) a un máximo de 2 o 3 a la semana para prevenir enfermedades cardiovasculares e hipercolesterolemia. Sin embargo, desde hace unos años numerosos estudios han demostrado que el aumento de colesterol plasmático está muy relacionado con el balance en el consumo de grasas saturadas-insaturadas y no, como se creía, con la ingesta de colesterol. Es decir, la causa principal del aumento de colesterol en sangre es el consumo de grasas saturadas y grasas trans, y no tanto el consumo de colesterol presente en los alimentos.

Si se analiza la composición de grasa del huevo, observamos que solo contiene 5-6 gramos de grasa por unidad y aunque contiene un nivel moderado de colesterol, las grasas que predominan son las poli y monoinsaturadas, siendo las grasas saturadas una parte proporcional pequeña. Por tanto, tiene un balance de ácidos grasos positivo.

De hecho, estudios recientes demuestran que un consumo de un huevo al día en una persona sana y en el contexto de una dieta equilibrada, no tiene ningún efecto sobre los niveles de colesterol en sangre.

TORTILLAS DE CLARA DE HUEVO SIN YEMA

Es frecuente que la gente confunda el colesterol con la grasa y decida consumir la clara y desechar la yema, porque piensan que esta contiene mucha grasa. Sin embargo, como hemos comentado anteriormente, un huevo solo contiene unos 5 gramos de grasa y la mayor parte de ella es “grasa saludable”. Si desechamos la yema perdemos muchos nutrientes y además disminuye la calidad de la proteína porque eliminamos aminoácidos esenciales que se encuentran solo en la yema.

Por tanto, no es recomendable separar la yema y consumir solo la clara, ya que estaremos desperdiciando gran parte de los nutrientes. Esto es de vital importancia en periodos críticos como por ejemplo niñez, adolescencia, embarazo, lactancia, vejez, etc.

CONSUMO DE CLARA DE HUEVO CRUDA

Entre culturistas y otros deportistas que quieren aumentar la masa muscular existe la creencia de que el consumo de clara cruda aporta mayores beneficios que cocinada. La realidad es que no es una buena idea. Esto se debe a que, además de los riesgos microbiológicos por contaminación por salmonella ligados al consumo de huevo crudo, existen otras razones nutricionales para consumirla cocinada.

Muchos alimentos como es el caso de los vegetales presentan propiedades nutritivas mayores si se consumen en crudo, pero este no es el caso de la clara, el hecho de estar cruda no la hace más fácil de digerir ni se absorben mejor sus nutrientes, sino más bien todo lo contrario, la clara cruda contiene “antinutrientes”. Un ejemplo es la avidina (que se une a la biotina e impide su absorción) u ovoinhibidor y ovomucoide (que dificultan la digestión y absorción de proteínas). La avidina, el ovoinhibidor y el ovomucoide se desnaturalizan con el calor (a 70ºC aproximadamente), perdiendo así su función antinutritiva. Por tanto es más nutritiva la clara de huevo cocinada.

En cuanto a la recomendación de consumo, dentro de una dieta variada sería correcto un consumo de 3-4 huevos a la semana, pudiéndose aumentar si se realiza ejercicio elevado. Igualmente recordamos que se recomienda un consumo de 3-4 raciones de pescado a la semana y otras 3-4 raciones de carne. Si se sigue una dieta sin carne y pescado, obviamente habrá que aumentar el consumo de huevos y otros alimentos proteicos para cubrir las necesidades de proteína.

El huevo es un excelente alimento que por sus características permite su utilización tanto en primeros como segundos platos y postres. Además, su bajo contenido calórico hace que sea una buena opción en dietas de pérdida de peso. También es importante recordar que no contiene gluten, ni lactosa. Por tanto puede ser un excepcional comodín en dietas para celiacos o intolerantes a la lactosa. Así como su textura hace que sea ideal para personas mayores o con problemas de masticación.

Recordemos también que el huevo puede prepararse se diferentes formas (frito, tortilla, escalfado, revuelto, cocido, pasado por agua, etc) y en función de la forma de preparación y lo que le añadamos variará su contenido calórico  y nutricional. Por ejemplo si estamos a dieta evitaremos prepararlo frito, y lo ideal será acompañarlo con verduras u opciones proteicas bajas en grasa (pavo, atún al natural, etc).

Nuestra recomendación…Despierta tu imaginación y utiliza el huevo en las diferentes formas que ofrece, adaptándolo a tus necesidades y gustos.

Sin Categoría Deja un comentario

Las horas que duermo ¿afectan a mi apetito?

La recomendación de dormir alrededor de 8 h al día ya no es solamente una cuestión de descanso sino que también está muy relacionado con nuestra alimentación.

 A pesar de la extendida creencia de que “dormir poco adelgaza” ya que durante las horas que estas en la cama se quema menos energía, y de que quienes duermen mucho tienden a ser menos activos; debemos entender bien a nuestro organismo para darnos cuenta de que dormir menos de ocho horas al día también puede influir de forma considerable en las posibilidades de acumular kilos de más: la falta de sueño puede alterar la función metabólica o reducir la energía y las ganas de practicar ejercicio.

 En los últimos años se han llevado a cabo una serie de estudios en los cuales se observa una relación entre la falta de horas de sueño y el sobrepeso u obesidad. Por el contrario dormir las horas necesarias contribuye a poder tener un mejor control de nuestro peso. Esto no solamente se debe a nuestro metabolismo basal, que sigue funcionando mientras dormimos y representa entre un 60 y 70 % de nuestro gasto energético total diario, sino también a nuestro complejo sistema hormonal.

 Las hormonas regulan muchas funciones en los organismos, incluyendo entre otras el estado de ánimo, el crecimiento, la función de los tejidos y el metabolismo, y también trabajan durante nuestro descanso.

Algunas de estas hormonas  y sustancias similares intervienen en la regulación del apetito, por ejemplo el péptido intestinal Y (PYY), el péptido similar al glucagón (GLP), la insulina, la colecistokinina, la leptina y la grelina. Todas estas inhiben el apetito, a excepción de la grelina.

La falta de sueño conlleva un aumento de todas las hormonas que incitan al apetito y provoca la tendencia a ingerir en especial dulces, salados (patatas fritas, frutos secos,…) y comidas con alto contenido en carbohidratos, como la pasta y el pan, lo que repercute en un incremento del peso corporal. Sin embargo, una sola hora de diferencia en la duración del sueño por sí sola es capaz de poner en marcha mecanismos que ayudan a mantener el peso. Estos beneficios no solamente se dan a corto plazo sino también a largo plazo, de hecho existen estudios que muestran como los niños que más duermen durante sus primeros 11 años de vida tienen un menor riesgo de ser obesos en la edad adulta, independientemente del sexo, las horas que pasan viendo la televisión, la situación socioeconómica de los padres, o la actividad física que realicen.

La explicación científica para ello es que la cantidad de sueño condiciona el nivel en el organismo de dos hormonas, la leptina y la grelina, de modo que, en individuos que han dormido poco, disminuye la primera y aumenta la segunda.

 La leptina tiende a suprimir el apetito produciendo una sensación de saciedad, con lo que su disminución supone una mayor tendencia a comer. Por el contrario, el aumento de la hormona grelina provoca sensación de hambre. El resultado es un aumento del apetito.

Como vemos la regulación del apetito es un proceso muy complejo que sólo en la actualidad comienza a ser entendido. Para prevenir el desarrollo de obesidad en nuestra sociedad así como para la pérdida de peso podemos actuar sobre los múltiples factores que lo afectan como son el control de la ingesta calórica, el control del índice glucémico, la composición de los alimentos, los hábitos y el estilo de vida y la práctica de ejercicio y junto a estos es necesario dormir al menos 7 u 8 horas diarias.

Descansa bien y podrás utilizar en el día toda tu energía!

 

Sin Categoría Deja un comentario

ADELGAZAR. ¿A qué precio?

Vivimos en una sociedad en la que la exigencia por tener cierto tipo de imagen corporal se incrementa cada día. En ocasiones, estamos dispuestos a realizar cualquier esfuerzo con tal de obtener la imagen que nos han hecho creer perfecta. Cada temporada del año pasamos de “operación biikini” a “operación vaqueros” y somos capaces de someternos a dietas de adelgazamiento que leemos o escuchamos en los distintos medios de comunicación, sin  cuestionarnos siquiera los posibles efectos que estas dietas ejercen sobre nuestra salud. En efecto, la mayoría de los regímenes de adelgazamiento que aparecen en medios publicitarios no tienen ninguna base científica ni han probado su eficacia y sin embargo tienen enorme éxito porque el porcentaje de personas que desean adelgazar por razones estéticas, aunque no presenten sobrepeso evidente u obesidad, es cada vez mas elevado.

Se ha demostrado que el estar muy delgado (por debajo del peso corporal saludable) y el estar constantemente “a dieta”  reduciendo el consumo de calorías muy por debajo de nuestros requerimientos, conlleva importantes riesgos para la salud. Lo ideal es conseguir y mantener un peso adecuado desde el punto de vista sanitario y estético.

Actualmente, a pesar de que los conocimientos en nutrición son cada vez mas avanzados, existe una falta evidente de educación en nutrición y de información fiable acerca del tema. Mucha de la información que obtenemos de los medios, es tratada por periodistas y escritores y no por especialistas en nutrición. Es importante tener muy claro  que la nutrición es una ciencia que explica de qué forma influye la alimentación en la salud  de los individuos y entre otras cosas, establece los riesgos que puede tener una alimentación inadecuada. Por ello es imprescindible ser selectivos con la información y con las pautas dietéticas que elegimos.

La mayoría de las dietas que se ofrecen en las revistas y que nos venden con mensajes llamativos como: “pierde rápidamente esos kilitos porque ya se acerca el verano”, son dietas con un aporte de energía demasiado bajo, que, además, no puede ser supervisada por un profesional y en muchas ocasiones no aportan ni el equilibrio ni las cantidades de nutrientes necesarias, como tampoco están adaptadas a las necesidades individuales. Si bien es cierto que para perder peso es necesario en la mayoría de las ocasiones hacer una restricción calórica, es importante destacar que dicha restricción debe ser ligera y mantenida durante determinado tiempo, debe ir acompañada de actividad física y suponer un cambio en nuestros hábitos alimentarios.

Perder peso rápidamente es el principal objetivo de casi todas las dietas que nos venden en los medios de comunicación. Este hecho es  preocupante ya que perder peso rápidamente no ayuda en absoluto al mantenimiento del peso ni a la adquisición de hábitos saludables en la alimentación. En cambio, perder peso lentamente y mantener dicha pérdida durante un largo tiempo, ayuda a reducir los depósitos de grasa, evita las perdidas de proteínas y la disminución de la tasa metabólica basal que se observa cuando se pierde peso de manera abrupta y que es responsable, en gran medida, de la recuperación del peso tras dejar la dieta.

La falta de información y educación de la que ya hablamos anteriormente, unida a consejos y comentarios que pasan de boca en boca, nos llevan a tener ideas erróneas y a seguir pautas de alimentación que perjudican la salud y que no ayudan a mantener un estado de nutrición adecuado ni a perder peso. Tal es el caso del ayuno o de las dietas que aportan muy bajo contenido en energía y en nutrientes. Contrario a la creencia popular, el dejar de comer o pasar muchas horas sin hacerlo, se asocia a una activación de los mecanismos encaminados a almacenar grasa como mecanismo de adaptación al ayuno. Es por esto que la creencia de que dejar de comer es un buen método para adelgazar es totalmente errónea, de hecho solamente ayuda a incrementar los depósitos de grasa. En este sentido, es conveniente tomar en cuenta que para adquirir las necesidades diarias de vitaminas y minerales es indispensable llevar una dieta de al menos 1350-1500 kcal diarias. De lo contrario, sería conveniente la ayuda de suplementación.

Para que una dieta sea adecuada deben de contemplarse también los horarios de comida. Éstos deben ser ordenados y debemos de tratar de comer cada 4-5 horas. Lo ideal es que hagamos 5 o 6 comidas al día para mantener al metabolismo activo y también  para  evitar llegar con mucha hambre a la siguiente comida y poder hacer una selección cuidadosa de los alimentos que elegimos.

Para concluir, diremos que el papel que la alimentación juega  tanto a nivel individual como cultural y social, es esencial para lograr un sano desarrollo mental y físico y para llevar una vida plena y feliz. Si la pérdida de peso fuera necesaria, entonces, sería idóneo consultar un profesional que nos ayude a plantear metas para llegar a un peso razonable y que nos oriente acerca del tipo de dieta que debemos consumir.

Sin Categoría Deja un comentario

Menús Vitalista (30 ene – 5 feb)

Menú 8h

Lunes 30

MM: uvas blancas

C1/A1: crema de coliflor al pimentón de la vera / ensalada de rúcula, tomate y mozzarella

C2/A2: pollo satay con arroz pilaw / guiso marinero de pescado, calamares, gambas y patatas

MT: frutos del bosque y yogur sobre bizcocho de limón

Martes 31

MM: mandarina

C1/A1: ensalada verde con tomate, anacardos, champiñón y bacon / crema de legumbres

C2/A2: lasanga de espinacas y salmón / redondo de ternera braseado con champiñones

MT: magdalena de plátano

Miércoles 1

MM: piña y granada

C1/A1: calabacín relleno de ternera / ensalada de pimiento y tomate cherry asados con queso feta

C2/A2: risotto de stas / pollo a la cazadora

MT: yogur natural con melocotón

Jueves 2

MM: naranja

C1/A1: ensalada verde con tomate cherry, nueces, queso de cabra y miel / sopa cremosa de brócoli y queso

C2/A2: rugú de ternera con guarnición de pasta / bacalao a la riojana sobre patata               panadera

MT: natillas de chocolate

Viernes 3

MM: kiwi

C1/A2: sopa de lentejas y acelgas / ensalada de garbanzo, queso feta, pimiento, tomate y   pepino

C2/A2: cerdo agridulce con arroz y almendras / filete ruso sobre col salteada al pimentón y pata panadera

MT: compota de manzana asada y canela

Menú 8h bajo en calorías:

Lunes 30

MM: uvas blancas

C1: sopa de miso con setas y verduras

C2: salmón asado a la miel y semillas de amapola con puré de calabaza

MT: yogur desnatado con frutos del bosque

Martes 31

MM: mandarina

C1: ensalada de atún, tomate, zanahoria, maíz y pimiento rojo

C2: redondo de ternera braseado con champiñones

MT: sándwich de queso fresco, tomate y albahaca

Miércoles 1

MM: piña y granada

C1: sopa de verdura y ternera

C2: salteado de pollo y calabacines al ajillo

MT: yogur desnatado con melocotón

Jueves 2

MM: naranja

C1: acelgas salteadas con tomate, huevo y pimentón de la vera

C2: dorada en escabeche ligero con brócoli y calabaza

MT: gelatina de cacao y yogur

Viernes 3

MM: kiwi

C1: sopa de lentejas y acelgas

C2: filete ruso sobre col salteada al pimentón

MT: compota de manzana asada y canela

Sin Categoría Deja un comentario