el tan temido aceite de palma

No es nuevo el uso de aceite de palma en la industria alimentaria, pero es verdad que hoy en día se usa mucho más, lo puedes encontrar en casi cualquier producto procesado: bollería, chocolates, salsas, helados, snacks, platos preparados…

Cada vez se escucha más de él, una razón es que los consumidores son más conscientes de la presencia de este ingrediente ya que desde el 2014, la nueva legislación sobre etiquetado nutricional obliga a la industria alimentaria a indicar en sus productos qué tipo de aceite está usando, cuando antes sólo se usaba la expresión “aceites vegetales” en el listado de ingredientes y éste pasaba desapercibido. Se le puede encontrar en el etiquetado de distintas maneras: Aceite de palmiste, grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, estearina de palma, palmoleina u oleina de palma, manteca de palma o haciendo uso del nombre científico de la especie (Elaeis guineensis)… todos son el mismo, Aceite de Palma.

Pero ¿es tan negativo es el aceite de palma?

Tan negativo como que casi un 50% de su grasa es saturada, las cuales, aunque son necesarias en cierta medida, un alto consumo se han relacionado desde hace años  con mayor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares o diferentes cánceres. Uno de ellos es el  ácido graso palmítico, considerado uno de los peores frente a otros ácidos grasos saturados. En estudios recientes se ha visto relación entre el ácido palmítico y la diabetes tipo II o un mayor % de grasa visceral.

Otra razón para disminuir este aceite de nuestra ingesta es el tratamiento que recibe a altas temperaturas (por encima de 200º) junto con otros aceites vegetales, y que genera una serie de compuestos carcinógenos, ya señalado por la EFSA, Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

En cuanto a aspectos medioambientales y de sostenibilidad, no parece lógico que aumentemos su ingesta y por ende promovamos el consumo de un tipo de aceite que recorre miles de km hasta llegar a España cuando sabemos la extraordinaria calidad de nuestro aceite de oliva. Además, a nivel medioambiental implica un gran problema de deforestación y desaparición de ciertas especies de animales. Pôr ejemplo en Malasia en los últimos 20 años, 3.5 millones de hectáreas de selvas y bosques han sido deforestados para la siembra de palma para aceite.

¿Cuál sería el correcto? ¿Cuál es el que usamos en la cocina de VITALISTA?  En nuestro país, debería ser el aceite de oliva virgen o virgen extra o incluso aceite de girasol, pero sus altos costes y poca versatilidad para la industria alimentaria les lleva a ser usados en muy pocos productos. No es el caso de nuestra cocina VITALISTA donde el aceite que usamos es el de Oliva Extra Virgen

Dayana Gómes

nutricionista vitalista

Dieta sana Salud física

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