Los bebés que se enganchan a la teta de su madre y, por tanto, se alimentan de leche materna en los primeros cuatro meses de vida presentan menos problemas de comportamiento que los alimentados con leche de fórmula.
Este es el resultado de un reciente estudio sobre lactancia materna publicado en la revista Archives of Disease in Childhood. En el estudio participaron 10.000 mamás y sus bebés. Los científicos preguntaron a las mujeres sobre el tipo de alimentación administrado a sus pequeños en los primeros cuatro meses de vida y el comportamiento de sus hijos a los cinco años. El resultado fue que sólo el 6% de los niños amamantados presentó hiperactividad, ansiedad o tendencia a mentir a esa edad contra el 16 por ciento de los que recibieron leche de vaca preparada.
Investigaciones previas demostraron otros beneficios derivados de la leche materna como la protección de los bebés ante infecciones, obesidad y afecciones víricas.



